Y al vigesimosexto 20 de abril…

Este era yo a mis 25 años, cuando aún era joven.

Este era yo a mis 25 años, cuando aún era joven. Foto: Guille Sola.

Nací un 20 de abril de 1987 bajo el signo de Aries con todo lo que ello supone. Hace ya 26 años. Alcanzo una edad peliaguda, no porque tema acabar en el Club de los 27 como Amy, sino porque la balanza ahora se inclina a estar más cerca de los 30 que de los 20. Atrás queda esa percepción de tu propio cuerpo de que con dormir unas cuantas horas estarás reseteado. El metabolismo a prueba de bombas calóricas se despide de ti y la barriga cervecera decide quedarse a menos que lleves una dieta estricta, las agujetas son consecuencia lógica de cualquier esfuerzo físico por mínimo que sea, el dormir deja de ser un placer o pura vagancia para convertirse en necesidad y las resacas cada vez son más hostiles. Incluso hay ropa de otros años que te da vergüenza volver a ponerte, no ya por anticuada sino porque es “demasiado juvenil”. Sí, comienza el declive. Vamos para abajo, que se suele decir.

Y asusta. Dan ganas de correr bien lejos a un lugar seguro. Porque te das cuenta de que ya no tienes 20 años aunque tu vida se resista a crecer cual Peter Pan.

Es 20 de abril de 2013. Tienes 26 años pero no la vida que se suponía que tendrías a esta edad. Trabajo estable, un buen sueldo que te permita viajar todo lo que quieras, una boda de ensueño, una hipoteca e, incluso, la posibilidad abierta a tener hijos en un futuro cercano. Una vida tranquila de trabajo de lunes a viernes de 8 a 6, ir al cine pagando incluso el 3D, cenar en pareja con otras parejas bien avenidas en un restaurante donde puedas pagar una cuenta de más de 6 euros y, si quedan ganas, pasar el domingo visitando un pueblo de las afueras o cogidos de la mano por el bulevar. La vida de los 26, ¿no?

Sin embargo los días pasan entre la exasperante búsqueda del trabajo mal pagado que no llega, las cervecitas al sol, las hamburguesas de 1€, los intentos de levantar de cero proyectos propios, las citas llenas de palabras huecas, los planes baratos y las noches en la calle…

…Y bailando. Hasta que un día ves a un señor de unos 52 años, con una camisa azul muy parecida a la tuya subido a una tarima en la discoteca de turno bailando como si tuviese 22, resistiéndose aún más que tú a crecer, y te preguntas si serás él dentro de otros 26 años. Sudores fríos. No quiero estancarme en este punto ni pretender tener 22 eternamente.

¿Entonces qué? ¿He fracasado ya en la vida o estoy a tiempo de salvar los muebles? Bueno, pienso que en la vida siempre hay tiempo para la redención y al menos puedo decir que si bien mi vida no es convencional, no es nada aburrida. Tal vez precisamente porque no es convencional. Así que intento disfrutar de lo que tengo mientras nos movemos hacia la siguiente base. Lo disfruto mientras pueda sin olvidar que hay que avanzar.

Sí, empiezo a pensar que se me pasa el arroz

7 thoughts on “Y al vigesimosexto 20 de abril…

  1. Félix
    22 abril, 2013 at 22:17

    Gran estreno. Un poco triste para lo divertido que tu eres…

  2. Juanan (el de toda la vida ;) )
    23 abril, 2013 at 16:30

    A pesar de que soy tu follower número uno en Twitter, no puedo evitar sentirme embargado por una sensación de ternura al leer cada cosa que escribes, como si hubiéramos sido amigos o algo…

    Curiosamente, supongo que tiene que ver con que seamos de la misma quinta, -Reserva del 87- me siento igual que tu al 90%. Proyectos que no salen pero qué demonios, hay que ponerles ilusión, barriga cervecera, resacas que matan y la idea de que la vida no es eso que nos habían vendido en las pelis del Blockbuster, queenpazdescanse.

    Me alegro, de todos modos, de que afrontes tu ‘vejez’ de esta forma tan saludable. Escribir es un desahogo y un placer, para mi también que soy casi periodisto y aspirante a Bukowski de pacotilla.

    Bueno si has llegado hasta aquí espero al menos que me recuerdes. La última imagen que tengo de ti es junto con Julia (que un día vi por el barrio y si, ha envejecido muuuy bien) y alguien más creo haciendo una coreografía al otro lado de un cristal que me animó el día. Ahora vivo en Madrid y simplemente quería decirte que te leo y que si necesitas algo estoy por Moncloa.

    Un saludo.

    Juanan

    1. Álvaro Onieva
      23 abril, 2013 at 19:41

      No sabes lo feliz que me ha hecho este comentario Juanan. Afortunadamente para los dos ha llovido mucho desde aquel cristal, pero sigo recordántote como parte de una etapa muy bonita, aquella casi infancia y aún no juventud. Espero que, ya que la vida nos ha traído a los dos a Madrid, podamos vernos pronto aquí y contarnos cuántas vueltas hemos dado hasta llegar a donde estamos, ¿te parece? A mí me encantaría. Un abrazo!

  3. Esther
    24 abril, 2013 at 13:06

    Por dios… eres el “drama king” único e inigualable. Te queremos por y a pesar de eso.
    Te felicito y me encanta el blog, es divertido por lo exagerado de tu punto de vista como siempre, pero te recuerdo que¡¡ son 26 no 50!! es más, ni siquiera son 30 aún. Afloja maldito :P
    Lo peor de todo es que al leer me han saltado todas las alarmas porque a lo mio hay que sumarle que vivo en una cueva y ¡¡tengo casi un mes más que tu!! ¡¡HORROR!!
    Me encanta la foto (y la camiseta en concreto), aún hay esperanza para ti estoy convencida de que te conservas como si tuvieses 25. Un besito guapo!

    1. Álvaro Onieva
      24 abril, 2013 at 14:33

      Me encanta imaginarte metida en la cueva! :P Tú no te agobies mujer. Y eso que no mencioné nada de ovarios que dejan de ser fértiles… :P
      Muchas gracias por pasarte guapa!

  4. Regina Blonde
    15 mayo, 2014 at 19:47

    Carita con los ojos en blanco.

    Carita feliz.

    Pulpito.

Deja un comentario