#38 Conocer a Paulina Rubio

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Ésta era la imagen que acompañaba la nota de prensa a través de la que me enteré de que Paulina venía al programa.

Cuando confeccioné mi lista de cosas que hacer antes de los 30, nunca habría pensado que lo primero que cumpliría sería una de las cosas a priori más difíciles y también una de las que más ilusión me hacía. Fue en mayo de 2012, cuando pude conocer en persona a Paulina Rubio, quien aunque parezca raro es una de las personas que más admiro. También es cierto que yo no soy muy de admirar, así que no tengo muchos ídolos en competencia y por eso sólo ella aparecía en la lista.

Conocí a Paulina Rubio, a nivel artístico me refiero, cuando sacó su disco ‘Paulina’, su quinto álbum de estudio y el primero bueno. Digo esto porque aquí se produce el cambio en su carrera de discográfica y se refina el estilo, desprendiéndose de ese aire a música de gasolinera que tenían sus primeros discos, aunque de ellos podamos extraer algunos buenos temas para adorar por su bizarrismo como ‘Te daría mi vida’, ‘Mío’, ‘Enamorada’ o el glorioso ‘Nieva, nieva‘. Y desde entonces su música me ha acompañado a lo largo de los años.

‘Paulina’ era un disco redondo, con sus primeros singles pegadizos, su ranchera y ese himno que es ‘Yo no soy esa mujer’. Sentaba las bases de todo lo que sería Paulina Rubio: música bailable, raíces mexicanas, positivismo, ganas de comerse el mundo y, sobre todo, música divertida. Luego llegó el internacional ‘Border Girl’ con su genial ‘Don’t say goodbye’, y después vino otro disco aún más redondo, donde además de darnos 14 buenos temas nos acercaba a su filosofía del buen rollo, su Pau-Latina.

Más tarde vendrían ‘Ananda’, ‘Gran City Pop’ y ‘Brava!’, y en definitiva 12 años siguiéndola. Por su simpatía, por la capacidad que tiene por reírse de sí misma, por su descaro, por los mensajes raros que deja entre canción y canción, por su risa, por la forma de expresarse y por cómo entiende la vida. Algo tienes, Pau.

Precisamente en ‘Ananda’ se incluye mi canción favorita de Paulina, y casi que del mundo mundial, ‘Nada puede cambiarme’, la expresión máxima del buen rollo. Sí, soy consciente de que la música de Paulina Rubio no es la de Sabina, ni la de Nirvana, ni la de Queen, ni la de (inserte aquí su artista más reputado)… sin embargo no hay una canción en el mundo que me levante el ánimo como lo hace ‘Nada puede cambiarme’. Es simplemente un montón de energía positiva concentrada en 3:38. No hace falta ponerse superprofundo para que sea un temazo. Sha lalala lala.

En este tiempo había tenido la oportunidad de ver a La Chica Dorada en directo en dos ocasiones. La primera fue en 2006 en el MTV Summer Málaga, cuando salió al escenario con un tocado de plumas de indio americano para cantar ‘Algo tienes’ como primer tema del concierto, y después en 2010, también en Málaga, en un concierto de su Gran City Pop Tour en el que la vi en primerísima fila.

Pero tocaba conocerla en persona, ese era el objetivo. Os cuento todo esto, para que sepáis por qué era importante conocerla y por qué estaba en la lista. Y también por qué me temblaron las piernas cuando la vi.

Como os decía, fue en mayo de este año. Por aquel entonces yo escribía en un blog de televisión al cual nos habían invitado con anterioridad a acudir al programa ‘El Hormiguero’, ver como se hace, conocer a sus protagonistas, etc. pero por unas cosas y por otras nunca había ido, aunque tenía ganas. Ya estuve en ese programa hacía tiempo, cuando aún pertenecía a Cuatro y yo estaba en la universidad, y tenía ganas de repetir la experiencia. Así que cuando me llegó la nota de prensa de que Paulina visitaba el programa de Pablo Motos no me lo pensé dos veces y maté dos pájaros de un tiro.

Allí que me fui, y la verdad es que pasé una tarde genial gracias al chico que lleva las redes sociales del programa. Él me enseñó las tripas de ‘El Hormiguero’, el plató, los despachos, la sala de los guionistas, los exteriores, donde preparan las pruebas… Vimos el ensayo y también pude entrevistar a algunos de sus colaborades. Y luego vino la grabación, y allí estaba ya, por fin, Paulina.

Vi el programa desde la grada, sentado junto a unos fan-fatales de La Chica Dorada, y a decir verdad estoy tan acostumbrado a ser su único fan-re-fan de mi entorno que hasta se me hace raro ver a otros fans. Algunos eran unos pesados histriónicos a los que me dieron ganas de decirles que se relajasen, que hay que mantener la compostura y la clase hasta en estas situaciones. Había uno que llevaba un disco de ’24 Kilates’ en vinilo para que se lo firmase. Que era para decirle “Mira chico, todos sabemos que la etapa buena de Paulina empieza con Universal, y que sólo te has comprado el vinilo ese para tirarte el rollo de que eres megafan, pero mejor sería que te firmase uno de los muchos discos mejores que ese que ha sacado al mercado, PAYASO”.

Como siempre, ella estuvo divertidísima durante el programa. Y cuando terminó me acompañaron a la zona de los camerinos para que la pudiese saludar. La vi pasar y meterse en el camerino mientras yo esperaba en el pasillo. Tenía mi disco de ‘Brava!’ en la mochila y los nervios en el estómago, intentando disimular mi exaltación bajo la profesionalidad periodística, pues al fin y al cabo estaba allí como medio. Estaba ahí, P-A-U. Estuve esperando un rato que se cambiase, que grabase una promo con Pablo Motos, etc…

Y por fin llegó el momento. Me temblaban las piernas, literalmente. Paulina Rubio salió del camerino y me la presentaron. Fue un momento solamente, pero fue un gran momento. Le dije cómo me llamaba a lo que ella contestó “Yo soy Pau”, como si no lo supiese vaya, y me dió dos besos. Me firmó el disco y yo intenté acertar a balbucear algunas estupideces típicas de las que un fan le cuenta a su ídolo tipo “jo, qué guay eres”, “me gusta mucho el disco”, aunque realmente ni recuerdo qué le dije exactamente. Y luego nos hicimos una foto, ella guapérrima y yo con cara de susto, aunque tampoco se percibe bien cómo estaba.

Mi sensación en aquellos momentos era como estar drogado, todo pasó rápido y lento a la vez, un poco nuboso, con una sensación de “no está pasando” y un hormigueo por todo el cuerpo de los que sientes pocas veces. Opiáceo, como el que está bajo los efectos de las endorfinas del profundo amor. Esas son las sensaciones que quiero vivir con mi lista. ¡Lo próximo es entrevistarla! :P

Y ahora sí, LA FOTO:

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