Extreme makeover: Depilation edition

Las mejores ideas surgen por aburrimiento. También las peores.

Las mejores ideas surgen por aburrimiento. También las peores.

Sucedió una noche de viernes. No había salido, no tenía planes ni los quería, no necesitaba contacto con la raza humana. Sin embargo, todo me aburría. Estaba perdido en mi habitación sin saber qué hacer, pero en vez de en mi habitación en el piso entero. Hacía calor. Me levanté del asiento. Me quité la camiseta y los pantalones. Me volví a sentar. Miré hacia abajo y vi pelo por doquier, y debajo piel. Y pensé en cómo resultaría aquello eliminando uno de los dos elementos.

Arrancarme la piel a tiras como concepto sí, pero como actividad de fin de semana viene siendo poco práctico. La sangre mancha más que el pelo. Así que decidí depilarme para ver cómo quedaría… La curiosidad mató al gato, o en este caso, lo dejó pelón. Me metí en la bañera provisto de cuchilla y espuma. Se mascaba la tragedia.

El problema de la depilación masculina es que sabes por dónde empiezas pero nunca dónde acabarás.

Muy gallito yo, para no echarme luego atrás, puse espuma por las partes principales de mi cuerpo y sesgué un poquito allí y otro allá. Ya estaba hecho el desaguisado y ahora sólo había que dejarlo todo parejo. Pasaron como tres horas en ese baño, sin exagerar. Ahora entiendo que haya mujeres que celebran la venida del invierno con cánticos y sacrificios de palomas porque a partir de entonces pueden esconder sus piernas peludas bajo los pantalones largos. Quitarse el pelo es un coñazo. Aunque supongo que ellas tendrán menos pelo que yo. O no.

A medida que avanzaba el genocidio capilar sobre mi piel fui topándome con distintos y curiosos infortunios. Partes de mi cuerpo que parecían tan cercanas, al alcance de la mano diría incluso, se convertían en terrenos insondables. Por ejemplo, yo que soy de rodillas huesudas de toda la vida hallé una serie de concavidades en esta parte del cuerpo muy difíciles de sortear con una cuchilla. Me corté, de hecho, y sangré un buen rato.

He de hacer un inciso en este momento de mi relato depilatorio para dejar constancia de que soy muy torpe afeitándome. Los cuatro pelos mal distribuidos que pueblan mi barba no me han dado mucha opción a practicar. Así que os haréis una idea de que acabar con todo pelo sobre la faz de mi cuerpo un viernes noche fue una gesta de proporciones bíblicas.

Lo de la rodilla finalmente tuvo fácil solución: flexionada la superficie tenía menos recovecos de los que presentaba la pierna estirada. Me costó llegar a semejante conclusión. También descubrí que no era necesario el contorsionismo que traté de realizar para quitarme el pelo de esa zona de detrás de la rodilla que ignoramos que existe. De pie y con la pierna estirada se llega bien.

Kosovo en los ’90 tenía mejor aspecto que mi rodilla.

Kosovo en los ’90 tenía mejor aspecto que mi rodilla.

Así seguí, piernas, pecho, abdomen… todo. TODO. Sí, e-s-o. Porque como decía antes, una vez le quitas un pelo a un hombre, difícilmente podrás parar. Porque los hombres, a diferencia de las mujeres, no tenemos el vello localizado en puntos estratégicos de menor temperatura corpórea. Nosotros tenemos pelo de arriba abajo. Sin ser yo un oso ni nada de eso. Tenemos pelo incluso donde creemos que no tenemos pelo, en zonas que sólo descubrirás si te depilas.

Tú afrontas en primera instancia el pelo de las zonas clave que crees necesarias. Y de repente, el vello que siempre pensaste inapreciable se antoja ahora más frondoso que los abrigos de visón de las señoras de Velázquez. El barrio, no el pintor.

Si un día antes me hubiesen contado que acabaría depilándome brazos y sobacos, habría llamado a la López Ibor para ingresar a mi interlocutor. (Nota del autor: releyendo el post pensé en sustituir “sobacos” por “axilas” que es más fino, pero es que yo jamás digo “axilas”)

Pero pasa que cuando despejas una zona, otra parece más barbuda que antes por comparación. Así, si te depilas las piernas verás cómo la grácil pelusilla que contorna tus glúteos pasa a verse como el culo del Yeti. Y a cuchillada limpia que vas. Conozco casos de gente que para evitar estos problemas opta por dejarse un “calzoncillo de pelo”, como quien se deja el corte del bañador de haber tomado el sol pero en versión folículos llenos. Un horror.

Yo apliqué fromlosttotheriverísmo. A tope.

Pasa igual con la barriga, que crees que sólo tienes pelos en el “camino hacia el infierno”, pero una vez que lo liquidas descubres que el pelo de la zona se dispone en forma de bonito degradado, desde el centro hacia el costado. Te haces un triángulo en la barriga. Cada vez más ancho, pero sigue notándose. Has roto el equilibrio del degradado. Venga, todo fuera.

Quise dejarme los brazos y los sobacos, de verdad. Pero al dejar caer mis extremidades superiores en estado de reposo junto a mi límpido vientre sentí que esos brazos podían asir un micrófono en cualquier momento y cantar ‘Marinero de luces’. Y yo no estoy para ir a la cárcel en estos momentos.

Suavecito.

7 thoughts on “Extreme makeover: Depilation edition

  1. Ainhoa
    21 mayo, 2013 at 12:19

    NOOO!!!! Los brazos NUNCA!!!! En un par de semanas tendras q repetir la jugada

    1. Álvaro Onieva
      22 mayo, 2013 at 13:24

      Ya estoy un poco pinchudo, pero no creo que repita jeje. De verdad que los brazos fueron necesarios, quedaban fatal sin cero pelos en el resto del cuerpo!

  2. Ana
    21 mayo, 2013 at 14:04

    Queremos ver una foto del después!!! ^^!

    1. Álvaro Onieva
      22 mayo, 2013 at 13:24

      Se me olvidó hacerlas y ya no estoy lisito como un huevo :P

  3. Random
    21 mayo, 2013 at 16:20

    “Ahora entiendo que haya mujeres que celebran la venida del invierno con cánticos y sacrificios de palomas porque a partir de entonces pueden esconder sus piernas peludas bajo los pantalones largos”. Y eso que tu te pasaste la cuchilla, normalmente las que alzan sus cánticos son las que se hacen la cera.

    1. Álvaro Onieva
      22 mayo, 2013 at 13:26

      Cierto! Si fue tedioso pasarse la cuchilla, no quiero imaginar si le añadimos el dolor de la cera. M.I.E.D.O.

  4. Isabel
    11 agosto, 2013 at 21:32

    jajajajajaja. LLORO DE RISA…Taaan cierto todo lo que dices. He empatizado como nunca.