Apuntes para la boda que nunca tendré (Parte 2)

Un traje así de elegante quiero yo, Charming total.

Un traje así de elegante quiero yo, Charming total.

Como ya dije en mi anterior post, el drama de saber que nunca me casaré no me impide imaginarme cómo sería mi boda ideal. Hablé en mi artículo anterior de asuntos como el lugar y la ceremonia y hoy quiero revelar otras cuestiones de mis nupcias imaginarias. Y si hay algo que tengo claro es que me quiero casar vestido de príncipe, y en esto no habrá concesiones.

El traje

Sí, de lo que más ganas tengo de mi boda es de tener un traje espectacular. Iré vestido de medieval, que yo siempre he sido muy fan del mito artúrico. Quiero un traje hecho con preciosas telas bordadas y una capa que ondee al viento a mi paso, muy señorial.

Una vez, ante mi explicación del traje que quiero, un muchacho que estudiaba moda me dijo que me costaría un ojo de la cara porque me lo tendrán que hacer a medida y con telas buenas si quiero que no parezca que voy disfrazado de carnavales. Así que me tendré que casar con alguien que pueda permitirse comprármelo. No quiero más caprichos en esta vida que esto.

Aunque no sé cómo será el mío con exactitud, hay varios diseños aparecidos en ‘Once upon a time’ que son muy inspiradores. La foto que encabeza el post corresponde a la boda del piloto de la serie en la que Charming aparece con un traje gris muy bonito. Me gusta el detalle de que la capa no sea totalmente simétrica sin que caiga más de un lado. Sin embargo, me gusta más el estampado del traje de Charming en la siguiente foto, el cual aparece en el episodio 1×04 y se ve en tonos azulados. Y también es muy bonito el traje del Príncipe Thomas de Cenicienta, del mismo episodio, aunque no sé yo si me atrevería a ir de blanco

Prince Charming y Prince Thomas de 'Once upon a time'.

Prince Charming y Prince Thomas de ‘Once upon a time’.

Las arras

Las arras son trece monedas, generalmente de oro o algún metal valioso, que se intercambian los novios durante la boda como símbolo de los bienes que van a compartir en su vida, antiguamente como representación de la dote que entregaba el novio a la novia. Son trece porque representan los doce meses del año más uno adicional, no por la paga extra sino para los pobres. Puede parecer algo muy material para a mí me gusta el acto, no relacionándolo estrictamente con lo económico sino con compartir.

Allá por 2002, en vista de que las nuevas monedas de la familia del euro no me resultaban atractivas para ser usadas como arras (quizás la de 20 céntimos se salve…) decidí guardar monedas de 50 pesetas para cuando me casase, de aquellas plateadas tan bonitas. Sin embargo, ahora tengo otra idea con respecto a las arras. No usaré 13 de esas monedas ni quiero que las arras sean de oro. Serán un conjunto de monedas de distintos países, épocas, tamaños y valor, figurando una unión que perdurará sin importar el lugar físico en el que estemos, el tiempo, y las consabidas “en la riqueza y pobreza”.

La hora

Tengo un gran conflicto con la elección de la hora, pero creo que finalmente optaría por la mañana. Me llama hacerla a media tarde porque es una hora más bonita y la luz es mejor, pero me aterra pensar en que ese día me despertaría atacado de los nervios y encima tendría que esperar un montón de horas desesperantes. Otro problema de hacerla por la tarde es que si la haces en el campo tienes que tener cuidado con la hora de la puesta de sol para que no se te eche la hora encima al volver. Así que creo que tendrá que ser por la mañana, aunque tampoco quiero que sea un día interminable.

La música

Para la canción que sonará en el momento en que yo llegue, baje de mi caballo y camine hacia el altar tengo tres opciones que me llaman mucho.

The Corrs – The Minstrel Boy

Yo siempre he sido muy de The Corrs. Y con lo pastelosos que son, qué mejor día para usar su música que en una boda. El tema instrumental ‘The Minstrel Boy’ me parece perfecto para caminar solemnemente hacia el altar. ¿Dije que no quería solemnidad? Bueno, para este momento en concreto sí. Y aunque yo no sea muy minstrel (juglar) boy sí que soy. Es corta y muy bonita, perfecta para una entrada triunfal.

The Corrs – Haste to the wedding

Siguiendo con The Corrs, el grupo también ha versionado muchas veces una canción tradicional celta llamada ‘Haste to the wedding’ que por el título imaginaréis para qué se usa. El caso es que la parte del tema más conocida, la que han grabado en estudio, es muy jovial y danzarina, demasiado como para caminar al altar con ella. Sin embargo, existe otra versión que interpretaron en el mítico concierto del Royal Albert Hall en la que tocan una parte introductoria más lenta (hasta el 3:45), sólo con violín y un pequeño apoyo de teclados, que es perfecta para lo que quiero. Este fragmento, podría acompañarse con la parte más conocida de ‘Haste to the wedding’ tocada después del sí quiero.

Wedding dance de ‘Once upon a time’

La música instrumental para boda de la serie ‘Once upon a time’ es otra buena opción y tiene un toque medieval que pega mucho con la temática de mi enlace, ¿no?

Y hasta aquí llegan, de momento, mis apuntes para una boda de ensueño. Lástima que nadie me vaya a llevar hacia el altar…

4 thoughts on “Apuntes para la boda que nunca tendré (Parte 2)

  1. Ciccone
    4 diciembre, 2013 at 7:58

    Hey, tío yo también planeo mi boda con traje de príncipe, aunque de príncipe azúl, me gusta de tu forma de pensar, igual que yo, no me gusta lo común y lo aburrido, me gusta ser la diferencia y llamar la atención…

  2. Trapito
    18 julio, 2016 at 9:45

    Lo mío es un hecho, nunca tendré una boda pero me pareció excelente tu idea de escribir hacerla de una boda ideal, así que escribiré la mía para por lo menos desahogar esa gran ilusión de casarme.

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