Manual del buen stalker: Introducción

manual-stalker-introduccionBienvenidos al Manual del Buen Stalker desarrollado por la Universidad muy Autónoma de Se me pasa el arroz. Probablemente si estás leyendo esto y piensas usarlo estés un poco loco. Probablemente yo también lo esté por haberlo pensado y más aún por verbalizarlo. Pero aquí no estamos para juzgar a nadie. Eso sí, antes de continuar con esta lectura has de hacerme una promesa, con cruz sobre el corazón, de que sólo usarás la información aquí contenida para hacer el bien. Ya, pasas tres kilos, así pues, que Dios nos pille confesados.

Antes de empezar a entrar en lecciones y prácticas sobre cómo stalkear a alguien, he de hacer una breve introducción que sirva como iniciación, advertencia, nota aclaratoria y consejos generales.

Si alguien te está stalkeando, siéntete halagado, pues significa que provocas interés en otros. Si además ese alguien pasa horas y horas stalkeándote siéntete doblemente halagado pues también es interesante lo que encuentra de ti.

Si eres tú quien stalkea a otra persona debes saber que te dispones a cruzar una línea y ya no habrá vuelta atrás. Puede que lo que encuentres de esa persona no te guste, puede que crees un mito o lo destruyas e, incluso, puede que te arrebates la oportunidad de adquirir esos conocimientos del otro de una forma lenta y natural, saboreándolos y sobre todo, en primera persona.

Una vez que inicies el stalkeo tendrás que tomar la decisión de si tu víctima tendrá conocimiento de tu interés. Normalmente asociamos el stalkeo a una actividad clandestina cuyo objeto es “robar” información, pero también puede realizarse como un “caminito de migas de pan” con el que denotar a la otra persona que existe interés por nuestra parte.

Admitámoslo, todos hemos googleado a alguien que nos interesaba. No es nada desquiciado. Si hoy día le preguntamos a Google qué tiempo hace en vez de mirar por la ventana, le consultamos las dudas ortográficas o le pedimos la receta del pollo al chilindrón, ¿por qué no le íbamos a consultar sobre el objeto de nuestro deseo o sobre el blanco de nuestros odios?

Las princesas de hoy día espían a los príncipes azules antes de mudarse a su castillo. Foto: Celine Taylor.

Superado ese momento de vergüenza inicial deberemos plantearnos si nuestro stalkeo será a cara descubierta o no.

En caso de que nos lancemos a la piscina y comuniquemos a la víctima que hemos realizado una búsqueda cibernética en torno a su persona, deberemos siempre hacerlo quitándole importancia. No le avasalléis enfrentándole a los millones de datos que has encontrado pues puede ver que estáis más para allá que para acá. Sin embargo puede ser simpático comentarle ciertas cosas que has descubierto para que, como decía antes, le deis muestra de vuestro interés para con él o ella.

Si por el contrario has decidido realizar tu ladina actividad desde el anonimato, una vez iniciado el proceso de stalkeamiento es muy importante recordar qué te contó esa persona y qué averiguaste por tu cuenta, no vaya a ser que demuestres que sabes algo que jamás te refirió, te pongas en evidencia y se descubra el pastel.

Lo siguiente de lo que debo advertiros es que toda la información que podáis hallar en la red debe ser tomada con perspectiva y cautela. Es muy importante que, si stalkeamos a una persona que nos gusta no hagamos un puzzle uniendo los retazos que encontremos con nuestros sueños e idealizaciones y le acabemos subiendo a un pedestal. Debemos saber que generalmente lo que esa persona sube a internet es lo que le gusta de sí, su mejor yo, mucha pose, y no tiene por qué corresponderse con una realidad completa. Del mismo modo, podremos encontrar cosas que nos hagan pensar que estamos ante un cretino y, aún así, deberemos darle el beneficio de la duda.

La labor de stalkeamiento es, por tanto, una tarea de advertencia para saber por dónde pueden ir los tiros pero nunca nos acabará por definir a una persona. No olvidemos que es muy importante, más allá de la maraña de datos biográficos, saber cómo respira una persona.

Bien, ya estamos todos prevenidos de la mesura con la que debemos andarnos y de las terribles-apocalípticas consecuencias que puede tener ser un stalker. Ya hemos pasado el prospecto. ¿Ahora qué?

Empecemos por el principio: Consigue su nombre y apellidos.

¿Parece fácil? No siempre lo es.

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