Los sueños, nuestro viaje al subconsciente

Pasamos gran parte de nuestra vida durmiendo (“tú más que la mayoría”, diría mi madre) pero sin embargo no somos conscientes de qué hacemos en ese tiempo ni le damos la importancia que merece. Dormir es algo más que descansar, porque cuando nuestro organismo se induce en este proceso de reposo y restablecimiento también mantiene una actividad mental: soñar. No somos ordenadores apagados por la noche. Nuestra mente abre cada noche una puerta y sale a explorar. Pero, ¿a dónde va?

Últimamente estoy más pendiente de lo habitual de mis sueños porque estoy empezando a ser consciente de la cantidad de significantes que podemos extraer de ellos, los cuales pueden sernos de gran ayuda para mejorar nuestra vida.

A veces lo onírico es más real que la realidad, ya que los sueños son más crudos y en la realidad tapamos cosas que no queremos ver. Vivencias, emociones o percepciones que, de repente, pueden salir a la luz en un sueño cuando tenemos bajadas las defensas de lo consciente.

Hay gente que dice que nunca sueña, y no es verdad. Lo que pasa es que esa gente no es capaz de recordarlo, o no quiere hacerlo. Sé que recordar un sueño parece difícil pero no lo es tanto: sólo necesitamos un cabo del que tirar. La memoria es asociativa, y si tenemos una imagen, una escena, una sensación incluso, podremos ir poco a poco recordando más cosas. Por eso digo que lo importante para poder recordar un sueño es tener ese primer leve recuerdo. Mi recomendación es intentar atrapar algo de lo que has soñado durante esos momentos en que te debates entre el sueño y la vigilia, o en los primeros instantes del despertar. El reto es acordarse en ese momento de que somos cazadores intentando atrapar una etérea presa.

Probablemente no tengáis mucho tiempo en la cama por las mañanas porque tendréis que saltar a la ducha para ir trabajo, pero si os guardáis en el bolsillo ese pequeño recuerdo, después podréis sacar mucho más de él. Es bueno tener una libreta en la mesita de noche o las notas del móvil para dejar apuntado ese pequeño destello de sueño. Más tarde, con más calma, podremos ponernos delante de él para desarrollarlo. Coged nuevamente la libreta y tomaos vuestro tiempo. Enfocaos en lo que tenéis e irán apareciendo otros recuerdos asociados que os llevarán a otros, y luego a otros. Id apuntándolo, releedlo, y saldrán nuevas cosas. Y luego toca armar todo eso de significados.

"Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar". Casi nada.

“Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar”, Dalí. Casi nada.

Hasta el más mínimo detalle que puedas recordar puede tener un gran significado, aunque de primeras te parezca algo ridículo que está ahí sin ton ni son. Intenta afinar lo máximo posible: ¿dónde estás? ¿qué pasa? ¿qué elementos hay a tu alrededor? ¿quién le dice qué a quién? ¿en qué tono? ¿cuáles son las reacciones? y, sobre todo, ¿qué relaciones conectan todos los elementos? Una minucia puede, tras varias lecturas, acabar siendo la pista clave para descubrir algo que no imaginabas. De hecho, esos pequeños detalles son los que consiguen burlar las barreras de la censura moral que presenta lo consciente, y es por esto por lo que son tan cruciales.

A la hora de descifrar los sueños hay que huir de las interpretaciones prefabricadas como esos libros que nos venden que “si sueñas con cierta cosa significa otra cosa”. No existen convenciones para los sueños pues los sueños son fabricados por la mente de cada uno a partir de su bagaje personal, aunque sí ciertos arquetipos que desarrolló Carl Gustav Jung. Debemos saber que todo lo que aparece en el sueño son partes nuestras, que proyectamos en imágenes y símbolos en función de lo que ellos representan para nosotros, aunque no siempre serán asociaciones fáciles.

Es por esto que los sueños no pueden ser objeto de lecturas simplistas o demasiado realistas, sino que debemos estar preparados para desentrañar las metáforas y trampas a través de las cuales nuestro subconsciente intenta darnos un mensaje complejo. Porque si no fuese complejo no estaría encerrado en un lugar tan profundo.

Sumergirse en el sueño y buscar su verdadero significado es un viaje que puede darnos la llave para abrir una cajita dentro de nosotros… ¿y qué contendrá?

En Se me pasa el arroz | La parálisis del miedo

Deja un comentario