#14 Ponerme brackets

brackets

El “antes”. En 20 meses veréis el “después”. Lo que las televisiones entienden por “Muy pronto”.

Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Ni siquiera si tienes 26 años y te quieres poner aparato de dientes como un quinceañero o volver a estudiar. Sí, entre eso y que no me acaba de salir barba cerrada estoy de un teenager que no me aguanto. El caso es que me debería haber puesto aparato cuando era niño/adolescente pero no lo hice, y no sería porque mi madre no me lo dijese un millón de veces. Pero aquí estoy, dispuesto a que me llamen en el cole patoaparato o bocallanta. Puedo con todo.

Todos tenemos complejos o cosas que no nos gustan de nosotros mismos, y mis dientes eran (son) una de ellas. Pienso que con esas cosas que no nos gustan hay que hacer algo. Si son cosas que no se pueden cambiar, simplemente aceptarlas; si tienen solución, ponerse a ello. Improve yourself. Así que este lunes, después de alguna consulta de estudio y la extracción de una muela, empecé a cumplir la número catorce de mi lista de cosas que hacer antes de los 30: ponerme brackets. Es una de esas cosas que no se hacen de la noche a la mañana sino que requiere de un lento proceso, en mi caso 20 meses concretamente y unos cuantos miles de euros. Parece poco dicho en meses, pero son casi dos años… Así que la tacho en la lista pero pongo entre paréntesis que está en proceso, y ya narraré los progresos cuando acabe todo, allá por el verano de 2015, cuando tendré una sonrisa maravillosa. Y podré decir con orgullo aquello de “dientes, dientes, que es lo que les jode” de la Pantoja.

De momento no está siendo muy traumático pero sí un coñazo. El cambio visual me da bastante igual, no hay drama con eso, además de que me han puesto unos transparentes que se notan poco. Pero me está costando mucho comer y temo morir de inanición. Resulta que mis dientes de abajo están muy juntitos y tienen que abrirlos (tendré más arcada, lo que sea que signifique eso), y para que no me dé con los dientes de arriba en los brackets y se caigan, me han puesto una bolas como de resina azul en las muelas, de tal forma que al morder sólo se juntan esos dos dientes. Es decir, que sólo tengo dos muelas para masticar, y son muy poco útiles.

Los primeros días he comido poco, la primera noche me costó horrores masticar un trozo de jamón york, y he optado por tomar alimentos que se puedan engullir sin masticar como arroz o pasta de tamaño pequeño. Tampoco es que haya mucho repertorio de este tipo de comidas. Anoche probé un potito de frutas, y la verdad es que no está malo, un poco pesado y muy dulzón, aunque no sé si me atreveré con otros porque la idea de una papilla de merluza con arroz me pone los pelos de punta.

Esto será así unos meses, espero que no demasiados, hasta que mis caninos decidan salir un poco hacia afuera y pueda cerrar la boca con más dientes. Lo que me fastidia es que en ningún momento pensé en la posibilidad que esto pasase y no me di un buen homenaje culinario pre-aparato. Ahora no paro de pensar en las ganas de comer alimentos duros. ¡Quiero un filetón! Y lo PEOR, no puedo comer chuches. Con esto sí que no contaba… Ya tengo decidido que el día que me quiten los brackets lo celebraré con una enoooorme tarta de chuches.

Además de esto, es un poco incómodo: empiezan a salir las primeras llagas, el labio de arriba se te queda raro cuando vuelves a posición reposo después de reírte… Y no sabéis la cantidad de paluegos que genera cualquier mínima ingesta de alimentos. Podría llevar entre los brackets provisiones para una acampada de cinco días. Ya he tenido ese momento de “pues no tenía tan mal los dientes como para necesitar esto…”. Pero no, fortaleza.

Pensemos en verano 2015 y en el maravilloso resultado. Aunque para aquel entonces tendré que hacer una cosa más para dar por finalizado el Proyecto La cara vista es un anuncio de Signal. Y es que cuando era pequeño, un feliz día en clase de Educación Física, a mi profesora se le ocurrió ponernos a saltar dentro de un aro. Y en una de esas lo pisé y me di un señor viaje contra el suelo de cemento, cayendo de morros. Recuerdo un fundido a negro y notar en la boca sabor a sangre y un material arenoso y pensar “joder, he roto el suelo”. Pero no, lo que me había roto eran las paletas. Así que me las reconstruyeron en el dentista, pero el material que usaron no debía ser muy bueno y con los años se ha amarillentado más que mi propio esmalte, así que cuando acabe el proceso de brackets me lo cambiaré por otro.

Y entonces podré sonreír mucho. Bueno, no pienso dejar de sonreír por los brackets, ¡faltaría más!

En Se me pasa el arroz | Mi lista de Cosas que hacer antes de los 30

6 thoughts on “#14 Ponerme brackets

  1. 23 octubre, 2013 at 11:38

    Mucho ánimo. No te voy a mentir es un coñazo jejeje pero también es verdad que se colocan bastante rápido, los dolores son solo al principio, y la mayoría del tiempo es para fijar la dentadura perfecta :D. Con que cuando lleves unos pocos meses, verás que lo peor ha pasado :) Un beso jovencito interesante jejeje

    1. Álvaro Onieva
      23 octubre, 2013 at 14:07

      Gracias por los ánimos! Me inspiraré en tu sonrisa cuando sufra los dolores :D

  2. Jose
    23 octubre, 2013 at 21:30

    Tienes que ponerte las pilas. El tiempo corre ;-)

    1. Álvaro Onieva
      24 octubre, 2013 at 2:10

      Aún me queda mucho tiempo y hay ya bastantes tachadas! :)

  3. Daniela
    16 octubre, 2014 at 14:10

    como se llaman esas bolas que te colocaron en las muelas, e las colocaran a mi igual

    1. Manuela
      26 marzo, 2017 at 16:36

      HOla Daniela, y son muy molestas?

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