El Hogwarts de los partidazos: ¿cómo ser un buen marido hoy día?

hogwartsRompamos las reglas y aceptemos que no hay nada de malo en ser un mantenido. Nos empeñamos en enfocar nuestros estudios y nuestras aspiraciones económicas a conseguir un trabajo digno que, probablemente y con la actual situación, no llegue a la condición de mileurista, cuando hay otra opción más a, al menos, considerar. Dar un braguetazo.

Sí queridos, tan digno es hacerte rico desposando un calé como recibiendo una desorbitada herencia de tu padre contrabandista de coches de lujo. Y al menos con la primera opción te lo has currado. Como un geisho postmoderno. Nos planteamos todos los días que aptitudes necesitamos para acceder o tal o cuál trabajo pero, ¿sabemos lo que necesitamos para ser el marido perfecto? ¿y si éste fuese, y no otro, el camino a la estabilidad económica, amén de la emocional?

En estas divagaciones estaba yo cuando he decidido arrojar un poco de luz al asunto y elaborar un listado de las virtudes que todo chico debería desarrollar para convertirse en marido perfecto. Es decir, cómo ser un partidazo.

Así, me puse en la piel del Dumbledore del amor y la cultivación del individuo e imaginé como sería un Hogwarts para partidazos. Éstas serían las materias en las que deberían desarrollarse los abnegados esposos del mañana, educados, cultos, virtuosos y definidos. De hecho, es en lo que yo me instruiría si tuviese tiempo y dinero para ello.

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  • Filosofía y Psicología: Son, en mi opinión, las materias definitivas de las humanidades, pues no buscan la retentiva de montones de datos sin ton ni son, sino que son materias que invitan a pensar, reflexionar y, en definitiva, a madurar la mente. Indispensable para ser un esposo centrado dispuesto a ofrecer el mejor de los consejos, poner el hombro y dar consuelo o entablar una profunda charla sobre esto y aquello. Las clases se complementan con una sesión semanal de psicoanálisis con el fin de conocerse mejor a uno mismo y varias horas de meditación en soledad, porque quien no es capaz de escucharse a sí mismo raramente podrá escuchar a los demás. También habrá una jornada de debate en la que se insta a desarrollar el don de la palabra oral.
  • Protocolo: Saber estar es vital, no sólo en las más glamourosas reuniones de las élites sociales, también se aprenderá a ser dadivoso y amable en el trato con todo el mundo, desde los suegros a la muchacha que sirve cafés. Un señor nunca pierde la clase.
  • Cultura audiovisual: Un buen esposo ha de tener buena conversación y por ello estará instruido en materias culturales tales como el cine, el arte (sabrá comentar perfectamente una exposición en el Thyssen o aconsejarte que cuadro comprar), la televisión, la literatura y la música pop. Las clases, estarán apoyadas por diversas horas destinadas a visionado de películas, series y programas de televisión o de lectura.
  • Artes amatorias: No podemos obviar que es indispensable que un buen partidazo sea un diez como amante. Así, los alumnos de la escuela aprenderán todo tipo de prácticas sexuales y perversiones, porque nunca se sabe qué batallas deberá lidiar en el futuro y han de estar preparados para hacer vivir las mil y una noches del placer.
  • Masaje: La generosidad para con la pareja pasa por intentar satisfacer sus necesidades y hacerle le vida más cómoda y placentera. ¿Y qué mejor forma de aliviar el estrés diario del cónyuge que haciéndole un buen masaje? El conocimiento de todas las partes del cuerpo y los puntos de tensión será indispensable, y algunos conocimientos de ésta asignatura serán ampliados en la anterior.
  • Fitness: Mens sana in corpore sano. Si queremos ser merecedores de una buena fortuna no está de más que cultivemos el cuerpo a la par que la mente. El equilibrio es una virtud. Así que los alumnos de esta particular escuela desarrollarían sus cuerpos mediante el ejercicio físico, que además ayuda a estar despejado.
  • Baile: Un hombre actual, además de tener su físico potenciado, no puede tener el cuerpo bloqueado. Necesita aprender a moverlo, hacer que cada parte de su anatomía hable por sí misma y diga “aquí estoy yo”. Y qué mejor forma de hacerlo que aprendiendo a bailar, una disciplina que pondrán en práctica saliendo de fiesta, eso sí, siempre sin beber alcohol. El esposo perfecto es casi abstemio, con la salvedad de una copita de champán para brindar y una copa de vino acompañando sus creaciones culinarias.
  • Moda y estética: No peca de vanidad el marido perfecto, sin embargo tampoco de dejadez. Por tanto, ésta asignatura no estará enfocada tanto a desarrollar un conocimiento pleno de tendencias y ponerse a la última moda, como sí a hallar un estilo personal en el que se sienta cómodo y se saque partido.
  • Cocina: A un hombre de su tiempo ya no le basta con saber meter las sobras en el microondas o freírse un huevo. Hay que sorprender en la mesa, desde el tartar de bogavante hasta el coulant de chocolate, pasando por unas buenas croquetas de toda la vida.

Éstas son las asignaturas para desarrollar cualidades del marido virtuoso de hoy en día: buena conversación y cultura, madurez, empatía, educación, paladar fino, atractivo y deseo. ¿Las tienes?

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