Estamos juntos pero… ¿qué somos?

nombres de parejasLlega el momento en toda relación en que las partes implicadas, o al menos una de ellas, sienten la necesidad de dar una denominación a ESO que tienen y a ESO que les acompaña. Con el matrimonio cada vez menos de moda, las relaciones han quedado en una tierra de nadie lingüística en la que habitan desde eufemismos de relaciones poco sólidas a cursilerías de aúpa pasando por términos difusos con los que despistar a ESO para que no sepa realmente qué tenéis.

Denominar el ESO en sí no es difícil pues un “tenemos una relación” o un “estamos juntos” parecen ser suficientes y, además, no son muy específicos en cuanto al nivel de implicación que las partes tienen para con el asunto, lo cual siempre evita malos entendidos. Aunque bueno, hay quien se agarra al “estamos saliendo” o el “nos estamos conociendo” como a un clavo ardiendo. El problema viene cuando hay que denominar al ESO con quien tenemos una relación. Aquí van unas pistas de cómo llamarles.

Mi marido/mujer. Sólo se aplica cuando hay bodorrio de por medio, y como decía antes eso cada vez sucede menos, y aún con boda mediante queda un poco arcaico. Hay quienes sin estar casados lo usan para equipararse verbalmente al estatus de los que sí, pero yo sinceramente no veo la necesidad. Por cierto, nunca he entendido por qué si el homólogo de hombre es mujer no existe uno propio para marido (¿marida?) y se usa algo tan genérico. Es como si dijésemos esposo y hembra. Y hablando de esto, esposo y esposa también son una opción para quienes han pasado por la vicaría, pero ese matiz de “estar unido por esposas” me echa mucho para atrás, qué queréis que os diga.

Mi novio/a. Un término tan inofensivo hoy día es motivo de discordia. Y es que antes el noviazgo era un paso previo al matrimonio, y por eso ahora a muchas parejas les repele la idea de ser “novios” eternamente, pues pareciera que aquello no acaba de cuajar ni después de diez años juntos. Es un conflicto léxico similar al que pasan muchas mujeres cuando, al llegar a la mediana edad, deciden que pasan de ser “señoritas” a “señoras” aunque no hayan desposado un hombre. Así, lo que en un principio comienza siendo una canción de Armando Manzanero acaba en la necesidad de buscar un término que exprese mejor que eso ya ha cuajado y que, además, se adapte a la edad de los miembros de la relación, pues “novios” suena a tener veintipocos.

Mi chico/a. No cariño, no tenéis 15 años así que mejor busca otro término a menos que seas Geri Halliwell y tu ESO sea un Mi chico latino.

Mi pareja. Quizás este sea el más correcto y aún así no lo veo. Primero por el mito extendido de que si dices “pareja” estás eludiendo nombrar a qué sexo pertenece, y segundo porque parece que os hayáis encontrado en la vida para formar parte del Arca de Noé. “Mi pareja” os hace parecer animales a los que han juntado para aparearse y, a la vez, es algo redicho.

Mi churri. Con intenciones ciertamente cómicas muchas veces se usa en público la expresión “mi churri” para evitar dar una denominación más precisa. Y es efectivo, pues la gente se quedará con la broma y no seguirá indagando en los pormenores de vuestra relación, pero no deja de ser ridículo.

La persona con la que comparto mi vida. Es cursi, mucho. NO lo uses.

Amigos especiales. Esta es otra denominación bastante cursi que es usada por aquellos que no quieren que la palabra “novios” ponga sobre la mesa un nivel de compromiso que no están dispuestos adquirir. La palabra “especial” a veces es guay pero otras te hace parecer retrasado. Sí, pareces Ralph.

Follamigo/a. A veces es más efectivo ser honesto con la realidad de la relación en vez de andarse con eufemismos. Si sólo quedáis para entreteneros, ya sea en la cama o tomando unas cañas, pero sin perspectivas de que aquello vaya a ningún lado, entonces es tu follamigo/a y punto.

Denominaciones animales y otros términos cariñoso. Tórtolito, palomita, trucha y trucho, gatito, cari, cosita, bebé… hay millones. Todos ellos son válidos en la INTIMIDAD de la pareja, pero jamás en público, así que no los uses para referirte a tu ESO en un acto social.

Nombres de pila. Hay quienes, en un alarde de huir de las etiquetas, usan los nombres de pila de sus ESO para hablar de ellos aún cuando el interlocutor no les conozca. “Luego viene Paco a recogerme” y tú te preguntas quién será Paco y qué parentesco tendrá con quien te habla, pues reúsa concretar más.

ÉL/ELLA. Muy claro aunque poco efectivo en términos comunicativos. A mí me recuerda a cuando veo una película mala de Multicine Antena 3 y mi madre les denomina ELLA y ÉL a los protagonistas si no se ha aprendido los nombres. Pero esto aplicado a las parejas es muy rimbombante, pues parece que estás diciendo que “él” es “ÉL” (con mayúsculas), el “HOMBRE DEFINITIVO” y “ELLA” es “LA MUJER DE TU VIDA”. Take it easy con la intensidad. La variante menos empalagosa es llamarle “este/esta” pero me parece un poco dejado.

Y tú, ¿cómo llamas a tu ESO?

3 thoughts on “Estamos juntos pero… ¿qué somos?

  1. 6 mayo, 2014 at 17:36

    El papel (y las palabras) limitan. Estoy en contra de poner nombre a todo lo que hacemos en la vida. Hay relaciones que escapan de los términos de la RAE. El nombre es lo de menos. Lo importante es que haya un acuerdo entre ambas partes. También es cierto que hay términos que asustan por el miedo al compromiso.

    “Don’t let the name fool you!”

  2. 7 mayo, 2014 at 21:31

    Enhorabuena, ¡gran post! Muy ingenioso, ¡lo comparto!

    Un abrazo

    http://www.viajesdemarita.com