Marilyn Monroe: del celuloide al mito y del mito al arte

marilyn monroe

Hoy se cumplen 52 años sin Marilyn Monroe. Un 5 de agosto de 1962, ella dejaba este mundo en extrañas circunstancias. Podría llenar párrafos y párrafos aportando datos biográficos sobre Norma Jeane Mortenson y su alter ego Marilyn Monroe pero no lo haré porque éstos son de sobra conocidos. Podría incluso intentar esclarecer qué había bajo las luces y sombras que siempre planearon en torno a la figura de la actriz, pero es precisamente ese dibujo difuso que tenemos de ella lo que el imaginario colectivo tanto ha consumido y la razón, o buena parte de ella, por la que ahora Marilyn es un mito.

Así, no es necesario llegar a una conclusión clara de quién fue la verdadera Marilyn Monroe porque el enigma es lo que fascina. De un lado, tenemos al icono sexual, la actriz consagrada en taquilla y adorada por hombres y mujeres de la época, el éxito y la vida a la que todo el mundo aspira; del otro lado tenemos los testimonios de que realmente era una mujer frágil, psicológicamente inestable y gravemente afectada por no poder tener hijos.

Es ésta una dualidad que dubitativamente se planteaba durante los años finales de Monroe, pero que tras su muerte cobró fuerza y alimentó su mito. Alguien que lo tuvo todo pero, a la vez, era infeliz. La mujer de éxito que dirigía su vida pero que necesitaba la protección de los hombres (encarnados en las figuras de Joe DiMaggio y Arthur Miller). Un concepto completo que hace que las mujeres, más que querer ser como ella, la compadezcan y que los hombres quisieran protegerla, pero que, aún con todo eso, no se llegaba a opacar el brillo de la que será una de las mayores estrellas del celuloide. Cada uno reconoce a una Marilyn y, de paso, se reivindica a sí mismo.

Poco importa ahora quién fue realmente Marilyn Monroe, qué sentía, o más bien es difícil saberlo sin ser arrastrados por la mitomanía que nos lleve a pensar una cosa u otra. Lo que importa es en quién hemos convertido a Marilyn con el paso de los años. En el icono. Marilyn quedará en el recuerdo como el personaje del siglo XX por encima de Elvis y de Bob Marley. Me atrevería a decir que su relevancia supera a la de otros iconos del siglo pasado como el Ché Guevara, John Lennon y Hitler, y que se queda a la misma altura de la de Gandhi, pero tampoco se trata de hacer una absurda competición de iconos culturales y sociales. Lo que creo claro es que dentro de unos siglos situarán a Marilyn Monroe, el icono, al lado del de Jesucristo, Ulises o Romeo y Julieta, no sólo como una persona, una actriz, sino como un concepto o arquetipo.

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La Santa Cena, del ilustrador italiano Renato Casaro.

Es tal la obsesión de la sociedad por Marilyn Monroe que su imagen es una de las más explotadas en la actualidad. Por poner un ejemplo, el archivo fotográfico del difunto Sam Shaw, quien disparó entre otras sesiones las fotos para “La tentación vive arriba” de Billy Wilder con el mítico levantamiento del vestido blanco, genera cada año tres millones de dólares en concepto de derechos de autor. Eso sin contar la reproducción masiva fuera de los circuitos oficiales de la que buena cuenta da el merchandising que lleva a tener a Marilyn en posters, bolsos, prendas de ropa y… obras de arte.

Marilyn Monroe como objeto del arte

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Bueno, las obras de arte no son merchandising, no se me entienda mal, pero Marilyn está ahí del mismo modo. Porque cuando su imagen aparece tanto en el arte como en un bolso es ella la protagonista. Marilyn adquiere en el arte un protagonismo como objeto de muchas obras de arte, siendo ella quien tiene el foco en la mayoría de los casos por encima del autor de las mismas.

Si hablamos de obras artísticas relacionadas con Marilyn Monroe lo primero que nos viene a la mente es el Díptico de Marilyn que realizó Andy Warhol -posteriormente se reproducirían más de dos de esta serie-. Con esta obra, Warhol satirizaba sobre la cultura consumista del capitalismo, la fama y el éxito, tanto por el tema escogido (fuese Marilyn u otro de los personajes populares retratados como Elizabeth Taylor y James Dean) como por la presentación de éstos en serie y no como una imagen exclusiva. Otros artistas que han usado a Marilyn como temática y que podríamos destacar son Romero Britto, Charles Fazzino, Dorit Levinstein, Graig Alan y Mel Ramos.

Son muchos los artistas que han creado obras en torno al concepto impreciso de Marilyn Monroe y, posteriormente, varias galerías han organizado exposiciones con su mediática y fascinante figura como eje central. Aquí está lo llamativo. No se trata de hacer un monográfico sobre Warhol, de reunir obras de cierto movimiento pictórico o de tales autores coetáneos sino que lo que importa es el objeto, el tema de la obra, por encima incluso de la autoría.

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Exposición de Marilyn Monroe en Apolda.

Ejemplo de ello son las exposiciones “Marilyn Monroe: Tributo a un icono femenino” de la galería Galería Ca’ d’Oro de Venecia, realizada en 2012 en el 50 aniversario del fallecimiento de la actriz, o más recientemente “Marilyn Monroe: mito, leyenda e icono del pop-art” de la Galería Mensing de Munich y la exhibición fotográfica “Marilyn Monroe: The Last Sitting” de la Galería Kunsthaus de Apolda que este año yo mismo tuve la ocasión de visitar. Todas ellas, además de haber compartido algunas obras, tienen como punto en común que Marilyn Monroe es la temática incuestionable. La exposición “Marilyn Monroe: The Last Sitting” de Apolda reunía las últimas fotografías para las que Marilyn Monroe posó y que, por su propia naturaleza pero también por su calidad, han adquirido relevancia dentro del universo que la actriz legó. Pero esas fotografías merecen que hable de ellas en un artículo propio en otra ocasión.

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