Verano sin alcohol

mojito sin alcohol de melón

He decidido que el de 2014 va a ser un verano sin alcohol. Bueno, lo cuento ahora pero lo decidí hace tiempo, que sino a estas alturas no tendría mucho sentido. Pero antes de que cunda el pánico y parezca que esta medida viene tomada tras serios problemas de alcoholismo y una farra que terminó alistándome en el ejército armenio, tranquilos, no es el caso. Yo nunca he sido de beber mucho pero cada vez me apetece menos.

“Qué vieja estoy Manolita, ¡y no tengo edad!” decía La Agrado (Antonia San Juan) al personaje de Cecilia Roth en ‘Todo sobre mi madre‘. Y así te sientes en cada resaca, porque ¡ay amigas’ cuando vas cumpliendo años cada vez son más duras las consecuencias de los delirios alcohólicos. Cuando eras joven y lozano, con dormir la mona pasabas la cogorza y reseteabas el cuerpo. Ahora, cada vez más mayor, te despiertas a la mañana siguiente como si te hubiese pasado por encima la cabalgata de los Reyes Magos, dromedarios y elefantes incluidos.

Mi última resaca fue mortal. Y no bebí tanto, tinto de verano y un par de copas, pero debieron colarnos Nenuco por vodka en la discoteca. Al día siguiente estaba catatónico en la cama, intentando dormir porque sólo así el mundo dejaba de dar vueltas y sin poder estar operativo por completo hasta las ocho de la tarde. Hecho un guiñapo. Y mira, no tengo yo ganas de perder los domingos revolcándome en mi propia muerte en vez de estar por ahí tomando algo o paseando por El Retiro.

El alcohol no trae nada bueno, es tóxico para el cuerpo y va pasando factura: a la piel, al cerebro, al hígado, al riñón… Del otro lado, su única “ventaja” es la desinhibición que nos produce y nos hace pasárnoslo mejor, pero a estas alturas pienso que no la necesito. Puedo divertirme sin alcohol, puedo bailar, reír, conversar y hacer el tonto sin estar achispado, es cuestión de confianza en uno mismo.

Y luego está el tema de cuidar la línea. Porque la fresquita cerveza a la que me había aficionado últimamente es nuestra mejor amiga si lo que queremos es tener una barriga como una pelota de playa. Y no es mi caso. Tampoco me voy a poner nazi con la abstemia, pero voy a evitar el alcohol en la medida de lo posible.

Receta de mojito sin alcohol de melón

mojito sin alcohol de melón

Así que para pasar el verano sin alcohol os recomiendo esta receta de mojito sin alcohol de melón que hice el otro día con mi padre. Fácil, fácil, y muy fresquito. Apto también para los peques.

Ingredientes:
Un melón, 7up/Sprite o marca blanca correspondiente, limas, hierbabuena, azúcar moreno, hielo picado.

Elaboración:
- Quitas la cáscara al melón.
- Partes por la mitad y le sacas las pepitas.
- Partes el melón en trocitos para que sea más fácil pasarlo por la batidora.
- Demuestras fuerza en el brazo y haces líquido el melón con la batidora.
- Exprimes las limas y las añades al melón.
- Coges parte de la cáscara de la lima (un trozo) y la partes en trocitos y también lo echas.
- Añades las hojas de hierbabuena.
- Vuelves a batir todo (también puedes no batir las hojas si las quieres enteras, pero a mí me gustó así)
- Añades el azúcar moreno.
- Sirves con hielo picado.

Y nada más, ya tenéis vuestro mojito sin alcohol de melón. Ya quien quiera puede echarle un chorreoncito de ron, pero ya no será sin alcohol, claro. Yo lo que recomiendo es acompañarlo con piscina y amigos.

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