El derecho a tu propia cara

Renée Zellweger

Uma Thurman se ha cambiado la cara como si quisiese entrar de incógnito en Gattaca. La cirugía estética ha reformulado los rasgos faciales de la actriz de Kill Bill y en las redes sociales la gente pone el grito en el cielo porque haya hecho algo así. Una polémica que llega siguiendo la estela de casos similares como el de Catherine Zeta Jones y, más sonado aún, el de Renée Zellweger.

Nadie, sin embargo, se pregunta las razones de este reboot de su físico. Muchos dirán que estas actrices son víctimas del culto a la imagen de Hollywood, sin darse cuenta de que montando tal escándalo sobre el cambio no hacen más que alimentar esos rígidos cánones. Del mismo modo, quienes defienden la belleza en los surcos de la edad, que representan actrices como Glenn Close o Concha Velasco, cimientan otros cánones que entienden deben ser respetados.

Tanto defendiendo la naturalidad como rechazándola, impulsamos a otros a regirse por una estructura de valores sociales que consideramos deseables. Pero ¿nos preguntamos qué piensa el protagonista? ¿por qué no dejamos la decisión en manos de cada uno del mismo modo que la tomamos para nosotros?

Cuando saltó a los medios el tema de Renée Zellweger, la propia actriz hizo unas declaraciones al respecto en las que decía que estaba muy contenta. A diferencia de los años en los que encarnaba a la cándida Bridget Jones en los que estaba llena de inseguridades, ahora sentía que tenía una vida plena. Para Renée Zellweger, ésta es una mejor versión de sí misma. Pero nadie parecía escucharla. Porque ya no era la Renée que todos conocíamos, el producto del que el público se había enamorado. Y de una forma inexcusablemente egoísta le revocábamos el derecho de hacer de su cara una diferente.

No nos equivoquemos. Ni la arruga es bella de por sí ni la cirugía es necesaria. Lo bello es que cada uno haga aquello con lo que llegue a sentirse bien consigo mismo. Respetémoslo.

2 thoughts on “El derecho a tu propia cara

  1. 10 febrero, 2015 at 22:28

    Muy muy muy de acuerdo (con un apunte sobre el poder de las estructuras y cánones sociales, ya que si uno se opera o no la cara, lo hace por la presión del canon aceptado), pero en resumen estoy muy de acuerdo contigo.

  2. 11 febrero, 2015 at 10:33

    Estoy de acuerdo en que cada uno debe hacer con su cara lo que quiera pero de la misma forma que valoramos cómo van vestidas o cómo llevan el pelo en las alfombras rojas, creo que podríamos opinar sobre las operaciones de estética. Valorando como persona, por supuesto que puede hacerlo pero como icono para muchos gracias a su trabajo y a su careto (y esto lo digo con frivolidad humorística) tiene una responsabilidad para con sus fans que quieran ver cómo envejece.

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