Aquel concierto de las Spice Girls en Madrid…

spice girls madrid 2007 david beckham

Hace 8 años estábamos helados de frío haciendo cola fuera del recinto de Madrid Arena.

La noche antes cogimos un bus de Málaga, a eso de las doce, y yo iba sentado con otro Álvaro. Fue uno de esos viajes en los que se supone que debes dormir pero no puedes. Llegamos a Madrid como a las 7 de la mañana, en un día de invierno bien frío, no como el de este año. Yo pregunto ingenuamente: “vamos a desayunar y luego damos una vuelta por Madrid ¿no?”, y Maxi​ me dice que no, que nos vamos directos a la cola. No doy crédito, pero acepto porque estaba en minoría. No recuerdo haberlo pasado peor por el frío en mi vida. Al menos desde las 7 y pico que llegamos al recinto hasta que a las once o doce el sol empezó a calentar un poco…

Fue un día largo, la gente estaba muy nerviosa. Algunos intentaron colarse y provocó una avalancha de gente contra la puerta. Hubo un momento que estábamos como sardinas en lata contra un portón metálico grande. Nos abrieron y la gente salió disparada. Parecía un videojuego: debías llegar hasta la siguiente puerta corriendo lo más que pudieras, saltando todo tipo de objetos (un bocadillo, un paraguas, un ordenador, un sombrero, una persona ensangrentada…). Nos reagrupamos en la nueva cola; Félix​ había conseguido estar el primero otra vez, menudo es. Más puerta, más cola, más espera. El cansancio empezaba a hacer mella.

Y al final, a las 8 de la tarde, después de doce horas haciendo guardia pudimos entrar. Primera fila. Los nervios se meten en el estómago y disuelven el cansancio. No podíamos esperar más, pero lo hacíamos porque llevábamos años esperando aquel momento. Yo desde que en 1997, justo diez años atrás, las Spice Girls fueron a Granada. Su única aparición pública allí fue en horario escolar y no pude ir. Y esa espina la tenía clavada.

Se apagan las luces y comienza una intro espectacular. Los pelos de punta. Gritos. Y aparecen subidas a unas plataformas cantando ese himno llamado ‘Spice up your life’; una frase que años después Félix se tatuaría en el brazo. Porque el spice es una forma de ver la vida. De repente, me doy cuenta de que tengo a David Beckham a mi lado, sentado en el espacio entre la valla que contiene al público y el escenario. Se sabía todas las canciones, incluso la de Emma en solitario, y las cantaba. Victoria no paraba de mandarle guiños y besos. Y yo muero de envidia.

Qué concierto. Lo recuerdo todo como si fuese hoy y mira que tengo mala memoria. No encuentro casi palabras para contarlo. Fue algo mágico,  una vuelta a lo mejor de aquella infancia noventera que explotó en el estadio en forma de Girl Power, de un Spice que no caduca aunque pasen los años y de Friendship never ends. Recuerdo que la puesta en escena era una pasada, pero sobre todo que se notaba que ellas disfrutaban ahí, cómplices, y que todos sabíamos que aquello era irrepetible. El mejor grupo de la historia del pop frente a nosotros. El cuerpo se me erizó por completo cuando Geri, en mitad de ‘Viva Forever’, desaparecía del escenario… como hizo en aquel 31 de mayo del 98 que nos dejó huérfanos de Spice. Pero todo siguió vivo, everlasting like the sun.

Vaya regalo nos hicieron. Una experiencia única para los fans. Un recuerdo imborrable. Literalmente, los 50 euros mejores invertidos de mi vida.

Geri, Victoria, Emma, Mel B, Mel C ¿repetimos en 2016?

Nosotros estamos preparados.

spice girls concierto madrid 2007

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